Reseñas sin patrocinio
Probamos vitaminas, proteínas y suplementos orgánicos. Sin filtros bonitos ni acuerdos con marcas. Te contamos qué merece tu dinero y qué es puro humo.
Llevamos tres años destripando etiquetas. A veces nos sorprendemos para bien.
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No todo vale lo mismo. Cada categoría tiene sus trampas y sus joyas escondidas.
Ashwagandha, cúrcuma, saúco... separamos la ciencia del folclore.
Vitamina D, zinc, vitamina C. Lo que dice la evidencia, no el envase.
Suero, vegetal, caseína. Analizamos perfiles de aminoácidos y metales pesados.
Pre-entrenos, creatina, BCAA. Qué funciona y qué es dinero tirado.
Multivitamínicos, magnesio, hierro. Formas biodisponibles vs relleno barato.
Quemagrasas, saciantes, bloqueadores. La mayoría no hace nada. Algunos sí.
Productos que nos han llamado la atención, para bien o para mal.
Un suplemento con luteína, zeaxantina y extracto de arándano. La fórmula pinta bien en papel. Lo estamos probando durante 8 semanas para ver si hay cambios reales más allá del placebo.
Veredicto pendiente — seguimiento activo
Combina colágeno tipo II, ácido hialurónico y boswellia. Está pensado para deportistas, pero la dosis de colágeno nos parece justa. Tiene potencial si mejoran la fórmula.
Primera impresión: prometedor con reservas
El probiótico que más ruido hace en internet. Cepas bien documentadas y tecnología de cápsula interesante. Eso sí, el precio es de los que duelen. ¿Justifica la inversión?
Reseña en desarrollo — resultados a 6 semanas
Suplemento oral para acné con lactoferrina, rosa mosqueta y zinc. La idea de atacar el acné desde dentro tiene lógica, pero los resultados varían bastante según el tipo de piel.
Probado 12 semanas — reseña completa disponible
Revisamos cada ingrediente, su forma química, la dosis y si lo que dice el envase coincide con lo que debería tener. Muchas veces no coincide.
Consultamos PubMed, Examine.com y bases de datos clínicas. Si un ingrediente solo tiene estudios en ratones, lo decimos claramente. No inventamos beneficios.
Usamos los productos durante semanas. También recogemos opiniones de otros usuarios para no quedarnos con una sola experiencia. La nuestra puede no ser la tuya.
Fíjate en la biodisponibilidad. No es lo mismo cianocobalamina que metilcobalamina para la B12, por ejemplo. Revisa que las dosis tengan sentido respecto a las cantidades diarias recomendadas. Y busca sellos de terceros como USP o NSF. Si un multivitamínico pone 10.000% de la CDR de algo sin explicar por qué, desconfía.
La proteína orgánica de suero tiene menos residuos de pesticidas y viene de vacas sin hormonas sintéticas. Eso es real. Pero nutricionalmente hablando, la diferencia con una convencional es mínima. Si andas justo de presupuesto, una buena proteína con certificación NSF te va a dar los mismos gramos de proteína por euro.
La glucosamina y condroitina llevan décadas en el mercado. Algunos estudios muestran mejoras modestas tras 8-12 semanas, otros no ven diferencia con placebo. El colágeno tipo II hidrolizado tiene resultados algo más consistentes en publicaciones recientes, pero tampoco es magia. Lo que sí sabemos: ningún suplemento sustituye el ejercicio y mantener un peso saludable.
La vitamina D es probablemente el más importante, sobre todo si vives lejos del ecuador o pasas poco tiempo al sol. El zinc ayuda si tu dieta es deficiente en él. La vitamina C reduce un poco la duración de los resfriados si la tomas de forma constante. El saúco tiene estudios prometedores pero limitados. Desconfía de cualquier producto que prometa "potenciar tu inmunidad" de forma milagrosa.